La ceguera emocional

Daniel Temmet es amigo del número PI. A algunos de nosotros nos enorgullece sabedores del 3´1415927 porque la mayoría de vosotros lo resumís en el 3´1416. Daniel, que es autista, que es raro, que es un incomprendido, que es un inadaptado y que es un insociable, es capaz de recitar, al menos, 22.514 decimales del número PI; no sabe explicar por qué.  Daniel es autista porque con ese término los "normales" escapamos de la obligación de intentar entender lo que no comprendemos. Una amiga (¡gracias Eva!) nos definía hoy como ciegos emocionales.  Por eso quienes son capaces de ver e interpretar sus emociones saben que Daniel tiene autismo pero no es autista; le cuesta adaptarse pero no es un inadaptado; lo mismo que sucede con uno de cada 150 niños en España

Daniel es capaz de soñar los números que van desde el 0 al 10.000, es capaz de flipar en colores. Nosotros, los capaces de hacer con un 6 y un 4 la cara de nuestro retrato, somos mucho más "normales". Nosotros somos capaces de etiquetar y Daniel es susceptible de ser etiquetado. Nosotros somos capaces de encerrar la realidad en una jaula, Daniel no sabría qué hacer con la llave de esa jaula. Sí, ya imagino que no entiendes nada de lo que lees; si de verdad te interesa entenderlo, al menos intentarlo ...
Bienvenido al mundo de la luz. Si has abierto los ojos ya no querrás cerrarlos nunca. Si puedes flipar en colores no querrás el mundo del blanco y negro, el del día a día, el de la rutina, el de (tenía que decirlo) los medios de información. Dice Max Otte:
 Los periodistas están siendo sustituidos por una nueva ola de meros gestores de contenidos, aleccionados para limitarse a obtener más clics en las noticias. Ya no deben interpretar y jerarquizar contenidos por importancia o interés, sino sólo por su audiencia inmediata. De esa forma nos desinforman.
Son las 19h 02m. Hace unas horas en Sevilla ha comenzado la convención nacional del Partido Popular; todos los medios de España están allí doblegados. Un fin de semana en el que, si Max Otte no está equivocado, no haremos otra cosa que informar de la nada. Yo intentaré, no sin esfuerzo, arrancarme la venda; quiero salir de la ceguera emocional. Comienzo.

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Asumo el reto:

http://www.poblanerias.com/actualidad/26613-murio-kim-peek-el-genio-de-rain-man-.html

Anónimo dijo...

Gracias por compartir esa historia increible y sobrehumana de Daniel Temmet. Maravilloso...PdA&J

eva dijo...

Gracias a ti Roberto por intentar dar luz a tanta ceguera.
Te regalo un párrafo del Curioso incidente del perro a medianoche:


La gente me provoca confusión.
Eso me pasa por dos razones principales.
La primera razón principal es que la gente habla mucho sin utilizar ninguna palabra. Siobhan dice que si uno arquea una ceja puede querer decir montones de cosas distintas. Puede significar “quiero tener relaciones sexuales contigo” y también puede querer decir “creo que lo que acabas de decir es una estupidez”.
Siobhan también dice que si cierras la boca y expeles aire con fuerza por la nariz puede significar que estás relajado, o que estás aburrido o que estás enfadado, y todo depende de cuánto aire te salga por la nariz y con qué rapidez y de qué forma tenga tu boca cuando lo hagas y de cómo estés sentado y de lo que hayas dicho justo antes y de cientos de otras cosas que son demasiado complicadas para entenderlas en sólo unos segundos.
La segunda razón principal es que la gente con frecuencia utiliza metáforas. Ha aquí ejemplos de metáforas

Se murió de risa
Era la niña de sus ojos
Tenían un cadáver en el armario
Pasamos un día de mil demonios
Tiene la cabeza llena de pájaros

La palabra metáfora significa llevar algo de un sitio a otro, y viene de las palabras griegas meta (que significa de un sitio a otro) y ferein (que significa llevar), y es cuando uno describe algo usando una palabra que no es literalmente lo que describe. Es decir, que la palabra metáfora es una metáfora.
Yo creo que debería llamarse mentira porque no hay días de mil demonios y la gente no tiene cadáveres en los armarios. Cuando trato de formarme una imagen en mi cabeza de una de estas frases me siento perdido porque una niña en los ojos de alguien no tiene nada que ver con que algo le guste mucho y te olvidas de lo que la persona decía.
Mi nombre es una metáfora. Significa “que lleva a Cristo” y viene de las palabras griegas cristoV (que significa Jesucristo) y ferein, y fue el nombre que le pusieron a san Cristóbal porque cruzó un río llevando a Jesucristo.
Eso te hace pensar en cómo se llamaría Cristóbal antes de cruzar el río con Jesucristo a cuestas. Pero no se llamaba de ninguna manera porque ésa es una historia apócrifa, lo cual significa que es, también, una mentira.
Madre solía decir que Christopher era un nombre bonito, porque es una historia sobre ser amable y servicial, pero yo no quiero que mi nombre se refiera a una historia sobre ser amable y servicial. Yo quiero que mi nombre se refiera a mí.
(Pp. 23 - 24)

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