El difícil matrimonio del periodismo y la libertad

No, no hemos sido libres. No hemos sido libres porque el periodismo, a salvo de encontrar a periodistas libres, no puede ser libre. Podrá ser medio libre, que es lo mismo que escribir medio esclavo. Se dan premios a los Telediarios de TVE, se dan premios a los profesionales de los Telediarios de TVE. Se enarbolan ilusionadas banderas de libertad cuando la realidad es otra, casi siempre lo ha sido. Ni hemos sido libres con Fran Llorente ni vamos a serlo con Julio Somoano; no es esa la libertad que necesitamos. A lo más que podemos aspirar es a intentarlo, cuanto más lo intentemos mejor. La libertad es un valor muy exigente que no permite medias tintas, solo permite el sí o el no. No hay más, o se trabaja libre o se trabaja sometido. La palabra LIBERTAD llevada al periodismo no admite dietas de adelgazamiento, no se lleva bien con los peros.

Los compañeros que estos días dicen que en TVE se ha ejercido el periodismo en libertad lo hacen con frases manidas, fáciles, poco originales, escasamente comprometidas, poco coherentes con la realidad del día a día. Dice por ejemplo la buena periodista que es Ana Pastor ("Los desayunos" de TVE):


Y dicha la frase no nos explica por qué el 90 por ciento de los entrevistados del programa son políticos, siempre políticos Y lo fueron ayer y lo serán mañana. Y son invitados que se invitan bajo la balanza del equilibrio. Tantos del Gobierno, tantos del PP, tantos del PSOE, tantos de Izquierda Unida. Los políticos invaden las pantallas, el CIS dice que a los ciudadanos no les gustan los políticos. Y donde escribo "Los desayunos" escribiría ""El debate de La 1" (antes "59 segundos"). Y junto a los políticos los periodistas que hablan de política. No vale cualquier periodista, no vale la libertad en la elección. Tantos de la izquierda, tantos de la derecha; aquí uno muy agresivo, aquí otro que compensa. Siempre así. Me es difícil imaginar un debate con 2 expertos del Centro Europeo de Física de Partículas y a su lado 6 periodistas de MATERIA.

Y qué decir de los primeros 15 minutos de cada Telediario. Sucederá hoy como sucedía ayer, sucederá también mañana. Rajoy, ministros, Rubalcaba. Que hable el gobierno, que hablen los partidos, que no dejen de hacerlo. Extraños argumentos estos los de la libertad. Y hablemos de los EREs de Andalucía, que no dejen de sonar, que luego Ramón Moreno se enfada en la Comisión de Control de RTVE. Ramon Moreno se enfada si le falta un titular, si le falta un directo, si le falta un total. A él le pagan por presionar y le pagarán mejor si la presión, como sucede, tiene reflejo en los Telediarios y en la COMISIÓN MIXTA DE CONTROL PARLAMENTARIO, que así se llama.




Y emitimos declaraciones que los políticos nos hacen sin permitir preguntas. Y nos obligan (¡qué verbo tan delicado!) a emitir informaciones porque estamos en campaña electoral. Y grabamos la señal que los partidos nos envían por satélite, la que ellos quieren, la que ellos componen, la señal satélite que ocupará minutos y minutos de los Telediarios. Y sobre su señal trabajamos, o lo tomas o lo dejas. Y lo tomamos, siempre lo tomamos.

Y los profesionales de la información audiovisual de TVE hemos votado en referéndum. El 70 por ciento hemos dicho que no aceptamos a Julio Somoano como Director de Informativos. No pasará nada, al Consejo de Administración no se le mueve una ceja. La libertad no se concede, la libertad se conquista. Y si no hay libertad en los Telediarios quiere decir que hemos perdido la batalla. La perdimos ayer, toca conquistarla mañana. ¿Cómo lo hacemos? Aquí una propuesta. Una semana sin Rajoy, una semana sin Rubalcada, sólo una semana, nadie los echará de menos. Su tiempo para Serge Latouche o para Nieves Segovia o para Shirin Ebadi o para Mario Alonso Puig. Una propuesta de libertad.

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

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