El periodismo de las emociones

Este fin de semana en el que el periodismo de convocatoria se ha interesado por la AVTPP, la Asociación de Víctimas del Terrorismo del Partido Popular, (las 2 últimas consonantes son mías) he decidido desmarcarme y he persegido esa máxima de Ignacio Ramonet, "informarse cuesta". Como la AVTPP y sus soflamas me importan menos que los resultados del Levante he buscado en otros caladeros, me he interesado por el AVT, el de verdad, el área ventral tegmetal.

Aprendiendo del periodismno he aprendido que debemos investigarlo desde la neurociencia.  Entraría a saco a las facultades y eliminaría con lanzallamas la mitad de las asignaturas que tanto tiempo nos quitan y tanta capacidad de aprender nos restan. Yo soy un ejemplo, he tardado 21 años en sacudirme las zarandajas. Hace años aprendí que no me interesaba informar si no era capar de comunicar. "La información no sirve de nada si por ella no pasa la vida" dice el maestro Emilio Lledó; "tan solo un 25 por ciento de la información es semántica, el resto viene del tacto, de los olores, de las feromonas" dice el maestro Roman Gübern. Hoy sé que la clave es escribir para llegar al Área Ventral Tegmental, el autopista de las emociones.
En ese escenario me emocionan fotografías como esta que soporta el párrafo que intento, es de un funeral en una fosa común de Yamamoto (Agencia Getty, Athit Perawongmetha) Una fosa común en la que se respira respeto y dolor, sosiego y drama, información y emoción; ahí está la clave. No me interesan los de la AVT pegando banderazos rojigualdas, sí me interesan quienes, desde la AVT,  se interesan en que aprendamos. Habla Pilar Manjón en el que es uno de los discursos más dignos de los escuchados en el Congreso de los Diputados. La AVT le habla al AVT.

Despido con una de las 2 maravillas que han ocupado mi fin de semana. Esta se escondía en el Babelia de El País, precioso artículo de Andrea Aguilar, sobre el trabajo de Sebastian Junger y Tim Heterington, "Valor de soldado". Dice Junger en el documental "Restrepo" que:

 "La objetividad pura no resulta ni remotamente posible y menos en medio de una guerra; establecer lazos afectivos con los hombres que te rodean es el menor de los problemas. Objetividad y honradez no son sinónimos".

Dos maravillas, dos, la segunda se me ha incrustadado en el AVT, en el de verdad, en el de la vida.

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3 comentarios:

Por el año compartido dijo...

Por el año compartido muchas veces pensé ¿que tenías dentro de la cabeza? que te hace sentir así el periodismo. ATV. Ya veo algunas pistas

Juan Pan dijo...

!Bingo, Roberto! Tu entrada ha estimulado mi Área Ventral Tegmental. No sé si la lectura de un texto ingenioso como el tuyo es capaz de excitar la dopamina que fluye por el AVT y nos hace felices, pero yo lo he sido al leerte. Mucho me temo que a mi edad me he convertido en el resíduo del periodista que pude haber sido. El Periodismo de Convocatoria nos adocena. Mientras, la realidad transcurre a la par que los editores buscan las ruedas de prensa que llenan nuestros informativos y en las que nunca pasa nada.

Roberto Lakidain dijo...

Gracias Juan Pan por tu comentario. Gracias sobre todo por la precisión y puesta en suerte del compromiso que apuntas, el que nos toca, y que quizás consigamos algún día levantar en hombros. Ya sabes lo difícil que resulta sobreponerse al adocenamiento; ya con el espíritu que seguro compartimos habremos avanzado algo. Qué decirte de los editores y de los editores de los editores y de quienes dan el nombre de los editores que editan a los editores. Junto al baño de realismo también nos queda el baño de esperanza; cada día le veo más fisuras a esa nave que pretendemos girar de rumbo. Quizás se estén abriendo algunas vías de agua ..... quizás tenga que graduarme las gafas.

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