Detrás de la columna

Llevo semanas detrás de una columna. Es blanca, parece un cilindro porque parece una columna, lo es. Yo me escondo, ella me protege, quid pro cuo. No tengo claro si soy yo quien me escondo de ellos o son ellos los que me evitan, algunos al menos. Detrás de la columna sillas vacías, yo. Delante de la columna periodistas, cámaras de televisión, José Ortega Cano, un par de puntos de share, cientos de miles de espectadores, cientos de miles de euros en publicidad.  Ahí me refugié al comenzar el juicio que ya sólo espera sentencia. Ahí me refugié para refugiarme de los compañeros que no lo son porque no los siento más allá de la cortesía del "¡hola compañero!"; algunos, allí los más, los menos.

Entraba al juicio y el micrófono de la empresa en la que creí maridaba con otro, el de Ana Rosa, Quintana de apellido. Aprendí mucho, aprendí que a veces es mejor no ver, no escuchar, no estar; buscar la excepción que dice Carlos Boyero. Entraba al juicio maridado de lo vacuo, de la nada, con la desinformación de la mano. "Ortega Cano, se escuchó en la sala, iba borracho como una mula" y todas las teles buscaron a la experta testigo que debe saber, entiendo, cómo se emborrachan las mulas. Alquiler de ideales se leía al fondo, en la pared. Alquiler de locales leían mis compañeros. No sé.

Y detrás de la columna continúo. Instrucción de la juez Alaya, caso de los ERE. Fondo de reptiles, reptiles a por un fondo, cajeros de la caja, los que tapan a Bárcenas se destapan. El dinero de los parados, yo no sabía nada, el negocio de los sindicatos. Ponerle a todo comillas, ponerle a todo colores, rojos y azules. La verdad sepultada por montañas de mentiras.Ahora es peor, el único objetivo es desinformar mentir y manipular. Informar con la mentira en portada. Matemos al periodismo pero démosle un buen entierro. Me ofrezco, yo haré de nokanshi. Nos ha dado tanto que nos ha dado mucho, el periodismo.
Entierro elegante, con ritual, con protocolo, estilo Japón, por todo lo que ha sido. Aprendo detrás de la columna, quid pro cuo. Lo llaman NOKAN, precioso ritual de entierro, respeto a quien nos dice adiós. Cine de primer nivel si no hay mejor palabra para definirlo. Adiós al periodismo. Nokan (Yojiro Takita). Que suene una canción de cuna. Estamos en ello.

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1 comentarios:

Makeni-Neko dijo...

http://youtu.be/QMEo-CSIMF4

Grande como siempre Roberto.

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