Mi abuela Ángela

¡Roberto, no somos nadie!. Era el mantra de mi abuela Ángela; una abuela que sin ser mi abuela fue más abuela que cualquiera de las madres de mis padres. Yo, en la España de los 80, proyectaba mi vida como elefante y ella me sabía como futura hormiga. Hoy que sé que el tamaño no importa debo reconocer la mucha razón que tenía.

Asunto WIKILEAKS. Mi distancia con el inglés me impide leer "los cables diplomáticos", no es obstáculo, más al contrario, para que lleve 3 días prendado de los muebles que se atisban por el resquicio entreabierto del cuarto oscuro de los poderosos de la tierra. Querido Julian Assange, seas tú, o sea quien sea lo que sea; gracias por abrir los ojos al adocenado ejercicio del periodismo. Si me habré alegrado de la filtración que ni me acuerdo de los 5 goles del Barsa al Madrid.  Y sin bajarme de la nube, mientras en las radios "los hombres de Estado" ya dudan de Assange y de Wikileaks, leía (y comparto contigo) una muy interesante reflexión de Gabriela Cañas:

Y hoy que me apetecería meter en mi cama a Julian Assange para esconderlo de la Interpol, es el día para seleccionar, cortar y pegar un titular de prensa, el de El País. Si es verdad lo que no parece mentira que ya no cuenten conmigo, nunca más; así vaya a ganar las elecciones generales la extrema derecha y xenófoba de Josep Anglada. Pensemos en José Couso:




Mi abuela Ángela no sabía que más pequeñas que las hormigas son las bacterias. Sus libros hablaban de santorales y no de la  Escherichia Coli, esa bacteria que se mueve en las aguas negras y los bolos fecales del intestino humano. Mi abuela me sabía hormiga: Hillary Clinton, en nombre del buen orden mundial, nos pretende bacterias. Nacer, comer, crecer, trabajar y morir. Si activas el verbo pensar, y piensas, que sea para optimizar el pago de tu hipoteca. Y así, con la gubia de las palabras, intento tallar lo que los artistas nos recuerdan hasta la obsesión. Desde hace unos días asocio el nombre de Assange al de otro genio, Ai Weiwei y sus polémicas pipas de la Tate Modern de Londres:

"...el artista chino quería enfatizar su crítica a un país como China, densamente poblado y donde la masa colectiva aniquila cualquier idea de individualismo".


Nos toca elegir entre hormigas o bacterias. No olvidar que también se puede ser elefante, ahí Julian Assange.

btemplates

3 comentarios:

La eterna emocional dijo...

Serán muchas pipas, pero todas y cada una de ellas tienen su sonido, el problema es que los demás no escuchan sus pasos.

siempre que la escucho me siento mejor

Anónimo dijo...

Me quedo con una frase del artículo que destacas. Van a por vosotros. Si sois buanas no habrá problemas, si no lo sois daros por jodidos

Vivimos un espejismo que engaña nuestro discernimiento. Los medios dan cuenta de vez en cuando de este festival de la transparencia que llega, entre otras cosas, gracias a las nuevas tecnologías, a través de Internet, de las redes sociales y los teléfonos inteligentes. Todo ciudadano, vienen a decirnos, es un reportero en potencia. Se acabó el monopolio de los periodistas.

Roberto Lakidain dijo...

Curioso internet, impresionante el poder de la red. Serán los ángeles o los azares pero de vez en cuando pasan cosas que no soy capaz de entender. Lo que sí entiendo cuando eso sucede es que no entiendo nada.

Un inesperado visitante del blog me deja un mensaje en el correo. La que creo parte personal queda en la reserva; la que creo es compartible aquí la dejo:

Aquí el regalo


Gracias Cristina por tu vídeo. Muy oportuno, como tú.

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