Morimos porque nos matamos


La buena información es cara, como el buen aceite; la mala es mala, como el jamón malo. Consumimos noticias a granel, cogidas de la estantería del Carrefour; se pueden comprar a euro el litro, también a 45 la garrafa de 3. Hace unos años, era el 2009, unos señores caros con traje barato vinieron a TVE, la intervención delegada del Ministerio de Hacienda. No tuvieron que fichar al entrar porque los tornos temblaban, los jefes más. Papeles y más papeles y sobre papeles papeles, había que poner números para convencer a Zapatero de que la publicidad debía volar como voló.

Los señores de negro dijeron que TVE se gastaba en programas informativos 186´4 millones de euros/año. Una cifra que ahí quedaba, números vestidos de números, escritos con el significado de la nada. Sumé y sumé y luego dividí; cuentas con las que pretendí cubrir la desnudez del dato; equivocado seguro concluí que cada minuto de informativos costaba lo que arriba ves. Mis jefes se echaron las manos a la cabeza, repetían el gesto que pensaban harían los que a Zapatero se lo contarían. Otros jefes, de fuera, también temblaban, como los tornos. Los programas de las productoras y su eterno hedor a que algo pasa, lo que no debe pasar. Hasta el peor de los programas, "PELOTAS" se llamaba, se quedaba en pelotas, a medio millón de euros por capítulo.

En la tele en la que trabajo, la mejor tele de España, las cosas van fatal. En los informativos en los que trabajo, los mejores informativos de España, las cosas van peor. Dices Telediario y te responden manipulación. Dices Telediario y te responden no me lo creo. Dices Telediario y el mando a distancia cambia de cadena, él solo. Pasa porque en muchos despachos huele a mantequilla rancia, a leche caducada, a ducha del día anterior. Moquetas con olor a polvo, cuadros con láminas arrugadas; el ayer instalado en el siglo XXI. Mando y haces, opinas y dejas de hacer.

Hemos estado en Sudáfrica, la gesta de Nelson Mandela, amén admirado Madiba. Y hemos sacado a Rajoy y hemos sacado a Felipe y hemos sacado a Obama y a Castro y hemos sacado la foto, selfie la llaman ahora. Allí apenas a un par de kilómetros del estadio en el que, nos han dicho, España ganó el Mundial estaba la Sudáfrica por la que Mandela, el Presidente del mundo, se ha comprometido.. Allí estaban los problemas del país, los problemas que gritaban a gritos con la esperanza de que los periodistas escucharan y lo contaran al mundo, se impuso la foto selfie. Morimos porque nos matamos, cogemos vuelos baratos a Sudáfrica porque los jefes nos piden periodismo low cost. No es lo que necesitamos, es, sí, lo que nos mata. Viven y ojalá que siempre quienes sí escuchan los gritos de los barrios de Mandela, los que se oyen a unos kilómetros del estadio en el que España, nos dicen, ganó el Mundial.. Javier Espinosa, Ricardo García Vilanova y Marc Marginedas, gracias por escuchar.

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