Te llamaré N.....

Te llamaré N y cinco puntos suspensivos.  Ayer hablábamos de libertad, de periodismo, de televisión, de nuestra televisión que es la de todos. No sabíamos si hablar en pasado, si en presente, si en futuro. Tú decías que pasado y decías que EREs y prejubilaciones que ojalá, y si nos chapan decías. Yo decía que futuro si lucha, si compromiso, si riesgo, si ciudadanía y si servicio público.  Pasado o futuro, nunca ya presente. Y así llegaron las 12, las 24 si son P.M. 

El País y las nuevas aventuras de su nuevo equipo de dirección decidía regalar a no sé quién una portada que parecía editada por Raphel, el de la bola. Decía el papel de Antonio Caño que Alaya, foto en primera,  iba a instruir una causa que le ocuparía 2 millones de folios, ni uno más, ni uno menos. Decía el papel de Caño cosas tales como que la Junta de Andalucía debería escanear todos los documentos, de todos los cursos de formación, de todos los pueblos de Andalucía, de cualquier tiempo pretérito y presente que en la historia ha sido. No decía el posible número de imputados, 3.271 me atrevo a avanzar ya. La muerte de Emilio Botín hizo que la portada quedara para envolver egos y ajustes de cuentas, ahí quedó, en eco de unos minutos. Te llamaré N y 5 puntos puntos suspensivos ¿ves, lo que te dije, si la prensa cotiza en bolsa ya no es prensa, es IBEX 35, es índice Down _Jones?. Dos millones de folios decía.


Con el miedo en el cuerpo por si me toca leerme la instrucción de Alaya (allí en el siglo que llegue) llegaba el 10 de septiembre del 2014, horas después de la portada de Caño. Los reporteros de las cadenas de televisión se interesaban por Pilas, por una madre en dificultades. Y pasó Alaya, y tal como pasó pasaron. Pasó Alaya a escasos metros, pasó cerca de los reporteros que pasaban, de ella o de su maletín. Pasaron en el primer paseo y en el inmediato segundo. Ni un plano porque ya tienen 20, ni una alerta, ni un brusco levantar. Miraban en sus smartphones la portada de Caño y decidieron no ocupar la tarjeta de sus cámaras con bytes vacíos de periodismo.

Nos hace falta el 15-M, a ver si en 2016. Hace falta que nos tiemblen las piernas, hace falta que las siglas de nuestras empresas tiemblen como tiemblan las de los grandes partidos de España. Que tiemble la SER y la COPE y El Mundo y El País, que tiemble TVE y Antena 3, que desaparezca Tele 5, casi toda.. Que tiemblen las redacciones, todas, y los advenedizos amanuenses que las copan aparentemente sin vergüenzas. Ni tú ni yo, N que no lo eres, que seamos los dos, futuro y presente del periodismo, sin rendiciones:

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Somos como mercenarios de los medios de información, pero sin el como.

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