Es el terreno que pretendo, el de los principios básicos. Caminando por ahí me encontré un día con Eduardo Galeano y tome su mano: “Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
Agradezco que el calendario haya hecho coincidir en domingo la reflexión que pretendo en este artículo. Escrita de lunes a viernes, creo, se entendería peor. El jardín que no tengo está huérfano del árbol del membrillo que sí tiene uno de los grandes del fin de semana, Manuel Vicent. A pesar de eso lo intentaré.
El gusano ha mudado en crisálida. Le guste al PP o le guste al porquero de Agamenón, la verdad es la verdad. Hoy los medios no han destacado una noticia relevante de ayer. BILDU llevó más gente a su mitin de Barakaldo que el Partido Popular a su manifestación de Madrid. Interesante dato que seguro no ha pasado inadvertido en la agenda de los políticos del PSOE, PP y PNV, dirigentes que ya están grabando en sus móviles los teléfonos de los representantes de BILDU. Políticos, los de BILDU, a quienes van a llamar con insistencia a partir del próximo lunes, el postelectoral.
Apenas queda una semana de campaña de manipulación de conciencias electorales. De todo lo escuchado en la campaña, hasta hoy, me quedo con el absurdo y manipulador argumento de Soraya Saenz de Santa María:
EL ROTO en su viñeta de ayer me recordaba que todavía no hay partido que me presente para el próximo domingo un mejor plan que el de evitar mi presencia allí donde las urnas y papeletas infecten de buenas intenciones los colegios electorales. Le llaman la fiesta de la democracia y por eso de no fallar en los grandes fastos mentiré a un par de docenas de amigos cuando me pregunten ¿irás a votar el domingo? sobra escribir (por eso son mis amigos) que hace tiempo que ya no me preguntan ¿a quién vas a votar el domingo?
De momento sólo tengo claro que no puedo votar al Partido Popular. Leídas las palabras de Soraya Saenz de Santa Maria cabría pensar en la posibilidad de que escribir en euskera con la conjunción copulativa eta(que en su traducción al español como sabe media España y gran parte de Bielorrusia quiere decir Y) supondría entrar en una nada recomendable lista del partido que va a gobernar España dentro de unos meses. Con los argumentos de Soraya (argumentos, piensa el PP, que quita votos en el País Vasco para darlos fuera de él) habría que pensar que Imanol no debería haber escrito gran parte de su música. Kirmen Uribe también debería arriesgar menos en su obra escrita. Tampoco hubieran sido recomendables las docenas de manifestaciones que en el País Vasco han recorido sus calles bajo el grito de "Euskadi: Paz y libertad" ("Euskadi: Bakea eta Askatasuna).
Información para Soraya. En algunos de los actos de campaña de BILDU se está cantando una canción que contiene la palabra que tan poco le gusta. Una canción de Mikel Laboa que han cantado muchas veces gentes como Joan Baez o Pablo Milanes y la han cantado por ser uno de los himnos de paz más hermosos de todos los que se han compuesto en el País Vasco. Aquí "Txoria, txori"; para Soraya:
"Hegoak ebaki banizkio nerea izango zen, ez zuen aldegingo. Bainan, horrela ez zen gehiago txoria izango eta nik...txoria nuen maite".
"Si le hubiera cortado las alas habría sido mío, no habria escapado. Pero así, habría dejado de ser pájaro. Y yo...lo que amaba era un pájaro".
Como todos los políticos (o al menos muchos de los que suman ese todos)los de los partidos son capaces de decir en el mismo día una mentira y su contraria. Después todos los medios (a al menos muchos de los que suman ese todos) sacarán al político diciendo una cosa por la mañana y su contraria por la tarde.
Me queda menos de dos meses para ser, oficialmente, periodista licenciado y, si tengo salud, muchos años de profesión (ganas me sobran). Me surge una duda. ¿Sigo el curso del río y me dejo llevar? En caso contrario, ¿pongo en práctica lo que se ha conocido teóricamente como Periodismo? Cuando habláis de estas cosas dan ganas de abandonarlo todo. Resumiendo: ¿me corto las alas o echo a volar? Yo lo tengo claro, con nombre y apellidos.
Intento que mi vida no acelere, nunca. Intento vivir a 60 pulsaciones, siempre. Intento no ser igual y en ese esfuerzo pretendo, siempre que puedo, no parecer distinto.
Mi vida profesional, e intento que también la personal, va de la mano de una de las grandes frases que el genial director de cine Jonathan Demme nos regaló en la no menos genial "El silencio de los corderos".
“Principios básicos agente Starling” le decía el doctor Lecter a Jodie Foster. Y la vida es así. Los principios básicos nos mueven las emociones, nos hacen cercanos y queridos, quizás lejanos y odiados. Todo dependerá de cómo los sepamos administrar.
En la palabra, en la distancia corta, en la mano abierta, ahí se refugian las claves de nuestras vidas. Ahí todos somos iguales…y todos somos diferentes. “Se tú e intenta ser feliz pero ante todo se tú”. De Lecter a Charlie Chaplin.
Y así se forja mi vida (creo que también la tuya). Cuanto más creo saber mejor administro la sencillez. No es ninguna paradoja; administrar lo sencillo es terriblemente complejo. Los miedos y las inseguridades son ingredientes que forjan nuestra identidad, son parte del ADN del yo. ¡No hagas esto!, ¡no hagas lo otro!, ¡no molestes!, ¡no metas ruido!, ¡deja paso!, ¡no comas mucho!, ¡come más!, ¡anda más despacio!, ¡anda más deprisa!
A ver quién es el guapo que sale indemne de tanta ley. Y uno llega a los 40 (fue mi caso hace 6 años) y mira hacia atrás con el vértigo de todo lo que le queda por hacer si mira hacia delante. Esa máxima para quienes administran bien porque todos conocemos a muchas personas que a los 40 ya deciden cerrar la atalaya. Luego, ¡es normal!, se quejan porque el corazón se les llena de musgo.
Y en ese tránsito las circunstancias me llevaron a estudiar “Ciencias de la Información” (Universidad del País Vasco UPV/EHU), una de las carreras más ampulosas que conozco, etérea como el humo, más por vaga que por sutil. Cinco años de clases, que no estudios, a cambio de un título. “La información no sirve de nada si por ella no pasa la vida”.
Años después llegó Emilio Lledó (mi principal maestro). Con él una frase (la leída) puso en su sitio a los casi 30 enseñantes (ni profesores, ni maestros) que mal que bien se ganaron su sueldo en la Facultad. Encajado a Lledó ya no me interesa la información sin comunicación; ahí me empeño. Por lo menos el título me ha permitido 20 años de ejercicio profesional, siempre en la televisión pública de España (TVE). En esa práctica pretendo ser periodista. Si no llegó quizás me quede en comunicador; no es mala meta frente a quienes se conforman con ser licenciados.
Y en el otro tránsito, en el de los principios fundamentales, está la gente que ha decidido regalarme parte de su vida; Inma, Ander y Amaia. Principios básicos. Agua, tierra, aire y fuego.
2 comentarios:
Como todos los políticos (o al menos muchos de los que suman ese todos)los de los partidos son capaces de decir en el mismo día una mentira y su contraria. Después todos los medios (a al menos muchos de los que suman ese todos) sacarán al político diciendo una cosa por la mañana y su contraria por la tarde.
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Y así es y así es y así es y .....
Pájaro
Me queda menos de dos meses para ser, oficialmente, periodista licenciado y, si tengo salud, muchos años de profesión (ganas me sobran).
Me surge una duda. ¿Sigo el curso del río y me dejo llevar? En caso contrario, ¿pongo en práctica lo que se ha conocido teóricamente como Periodismo? Cuando habláis de estas cosas dan ganas de abandonarlo todo. Resumiendo: ¿me corto las alas o echo a volar?
Yo lo tengo claro, con nombre y apellidos.
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