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Hoy no tengo titular

Las hadas se han pedido el día libre. Sin inspiración y con las neuronas dormitando tengo que reconocer que no tengo otro título que el títular de esta entrada. Y sin titular que me permita dar un título me puedo permitir la licencia de buscar un tema original, o sea, Tele 5. Y escribir de Tele 5 me obliga a poner en google TELEBASURA (las mayúsculas son opcionales).  La primera búsqueda ya me parece sugerente; aparece el ministro de presidencia Ramón Jauregui:

Jáuregui carga contra la «telebasura»


Y una esperanza me invade. Cabe la posibilidad de que algún miembro del Gobierno sintonice con una de las más peligrosas herramientas de entontecimiento de un país. Quizás hasta sirva de excusa para acelerar los trabajos del que será, cuando se constituya, Consejo Estatal de Medios Audiovisuales. Ramón Jáuregui retoma un asunto del que ya oí hablar hace 5 años. Mi reconciliado Vasile es un aliado. Cuanto mayor sea la bilis catódica más posibilidades tenemos. Dentro de unas décadas, con España cerca de Rumania rozando el puesto 50 del Informe PISA, diremos lo que en la calle se escucha hace unos años. Esperando esa década, allá por el 2030, nos toca ver mucha basura, cada día más hedionda, más inmunda, más insultante, más extrema, menos imaginable. Todavía no he sacado al contenedor la basura de ayer. Tele 5 nos regaló una exclusiva:
 
Ya me imagino a los guionistas cerrando sus trabajos, quizás hasta ya estén escritos. No será por falta de temas.  ¿Una paliza en directo? ¿Y quemar a un indigente en un cajero? ¿Y algo de necrofília fuera del horario protegido? ¿Y si nos aventuramos con un concurso de coprofagia? Coma mierda en directo, el que más coma será el ganador y podrá entrar en la casa de Gran Hermano; no vale vomitarla. Ajjjjjjj.

Si me lees hazme caso. Antonio Damasio es tu hombre, te permitirá sacudirte el hedor neuronal. Si eres capaz de aguantar su mirada, la de la primera foto de esta entrada, escucharás sus palabras. "Hay algo en el cerebro humano que nos predispone a la violencia". Dice también Damasio, "todos podemos convertirnos en bestias horribles". Ayer, 18 de enero, lo demostraron 1.903.000 espectadores. Ahí la audiencia de "Sálvame". Se puede caer más bajo, también se puede subir más alto. ¿Vienes o vas?

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Neuroperiodismo

Lo llaman "neuroplasticidad". Me suena su definición, me asombra el extremado mimo con el que esta palabra casa su significado con su significante.  Neuroplasticidad. Quizás Ramón y Cajal, Don Santiago, ya apuntara en su GPS profesional las coordenadas de un término en el que están volcados algunos de los más prestigiosos neuroinvestigadores del mundo, uno de ellos Antonio Damasio. Tan ocupado en las cosas de Vasile y en el vergonzante cierre de CNN +, llevaba un tiempo demorando la lectura de alguno de los trabajos de quien un muy querido compañero me recomendaba día sí día también. Lee a Damasio. Ya cansado de mis largas el viernes de la pasada semana me envió este vídeo de Youtube:


Touché. "Ataca a un sentimiento negativo con otro positivo y ...". Y reflexiono, poco, sobre esta España cainita tan  llena de hijos de puta, dice Pérez Reverte. Y recordaré a Damasio cuando dentro de unos meses, o sea ya, el periodismo cave hondas sus trincheras (como las fosas de Reverte) para manipular a quienes puedan y se dejen manipular. Todos manipularán, todos. Irán a bocados a por nuestras conciencias, lobotomizarán nuestras reflexiones, intentarán comerse la parte posterior de nuestro tallo cerebral. Lo dice el mago del cerebro:
“Si destruyes la parte posterior del tallo cerebral, destruyes la conciencia. Puede que nunca salgas de ese estado vegetativo”

Nos asustarán con el "¡que viene la derecha!", nos agobiarán con el "¡Zapatero ha llevado a España a la ruina!". Y participa que tu voto es decisivo, y no te abstengas porque si no votas no te quejes. Y poco a poco irán neuroplastizando nuestro cerebro. Lo pintarán de rojo o azul según convenga. Y sólo dirán una verdad, ¡no todos son iguales!. Si lees a Damasio aprenderás a discernirlo, si te entregas a los medios no será posible. Ni lo intentes.