Acrobacias vaginales
La vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante"
La vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante"
Y con este título de película de alto presupuesto los medios de comunicación ya se han olvidado "de la actitud de búsqueda" que nos pide Bauman. Hoy escuchaba en Canal Sur TV que Gadafi "vuelve a convertirse en el enemigo público número uno del planeta"; y así nos pasaremos las próximas semanas. El mamarracho que tanta gracia nos hacía con sus jaimas, sus camellos y su escolta de vírgenes le ha quitado el puesto a Osama Bin Laden. Leía por ahí que a los líderes occidentales que han decidido atacarle no les ha gustado un pelo el uso que Gadafi ha dado a las armas que aquellos le vendieron y que ahora piensan destruir.
Y ya no preguntes por Fukushima. Los japoneses, esa gente que algunos decían estar apagando un incendio forestal con un botijo, han controlado (como siempre dijeron) la alerta nuclear. El final de esa película parece escapar del final apocalíptico; ni los japoneses abandonan Tokio, ni la cara les muta al verde, ni les salen escamas tras las orejas. Ahora los medios de comunicación occidentales abandonarán el país ordenadamente porque los átomos vuelven a su sitio, no así las 400.000 personas desplazadas.Se dice a menudo que los japoneses acatan escrupulosamente las reglas del "grupo" y que son expertos en la formación de sistemas de cooperación ante las grandes adversidades. Hoy sería difícil negarlo. Son incesantes las valerosas operaciones de rescate y los esfuerzos de socorro, y no hay noticia de pillaje alguno ... Pero, frente a todo lo que hemos perdido, la esperanza es realmente lo que los japoneses hemos recuperado. El gran terremoto y el tsunami nos han robado muchas vidas y recursos. Pero nosotros, que estábamos tan intoxicados con nuestra propia prosperidad, hemos vuelto a plantar la semilla de la esperanza. Así prefiero creerlo."

Y de La Noria a la toalla de Monserrat Nebrera, el vídeo porno lo llamaban. Y con ella Alicia Croft y sus gaviotas mata-inmigrantes. Y con ellos Joan Laporta y la porno-star Maria Lapiedra.
Mi vida profesional, e intento que también la personal, va de la mano de una de las grandes frases que el genial director de cine Jonathan Demme nos regaló en la no menos genial "El silencio de los corderos".
“Principios básicos agente Starling” le decía el doctor Lecter a Jodie Foster. Y la vida es así. Los principios básicos nos mueven las emociones, nos hacen cercanos y queridos, quizás lejanos y odiados. Todo dependerá de cómo los sepamos administrar.
En la palabra, en la distancia corta, en la mano abierta, ahí se refugian las claves de nuestras vidas. Ahí todos somos iguales…y todos somos diferentes. “Se tú e intenta ser feliz pero ante todo se tú”. De Lecter a Charlie Chaplin.
Y así se forja mi vida (creo que también la tuya). Cuanto más creo saber mejor administro la sencillez. No es ninguna paradoja; administrar lo sencillo es terriblemente complejo. Los miedos y las inseguridades son ingredientes que forjan nuestra identidad, son parte del ADN del yo. ¡No hagas esto!, ¡no hagas lo otro!, ¡no molestes!, ¡no metas ruido!, ¡deja paso!, ¡no comas mucho!, ¡come más!, ¡anda más despacio!, ¡anda más deprisa!
A ver quién es el guapo que sale indemne de tanta ley. Y uno llega a los 40 (fue mi caso hace 6 años) y mira hacia atrás con el vértigo de todo lo que le queda por hacer si mira hacia delante. Esa máxima para quienes administran bien porque todos conocemos a muchas personas que a los 40 ya deciden cerrar la atalaya. Luego, ¡es normal!, se quejan porque el corazón se les llena de musgo.
Y en ese tránsito las circunstancias me llevaron a estudiar “Ciencias de la Información” (Universidad del País Vasco UPV/EHU), una de las carreras más ampulosas que conozco, etérea como el humo, más por vaga que por sutil. Cinco años de clases, que no estudios, a cambio de un título. “La información no sirve de nada si por ella no pasa la vida”.
Años después llegó Emilio Lledó (mi principal maestro). Con él una frase (la leída) puso en su sitio a los casi 30 enseñantes (ni profesores, ni maestros) que mal que bien se ganaron su sueldo en la Facultad. Encajado a Lledó ya no me interesa la información sin comunicación; ahí me empeño. Por lo menos el título me ha permitido 20 años de ejercicio profesional, siempre en la televisión pública de España (TVE). En esa práctica pretendo ser periodista. Si no llegó quizás me quede en comunicador; no es mala meta frente a quienes se conforman con ser licenciados.
Y en el otro tránsito, en el de los principios fundamentales, está la gente que ha decidido regalarme parte de su vida; Inma, Ander y Amaia. Principios básicos. Agua, tierra, aire y fuego.