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Con V de belleza

Gracias por cederme el honor de compartiros, a los 26 de la lista. Allá en octubre aparecíais refugiados entre la B de Natanael y la V de Lola. El juego no era casual, ahí nos hemos movido, entre la V de belleza y la B de verdad. Sólo os importaba un mastil, el que hincaba en la tierra con los bajos de la P, la consonante con la que mejor se pare la palabra periodismo, el compromiso con un oficio. Os dejo, os dejamos, a las puertas del infierno, ser bienvenidos.

Gracias por aborrecer el mal periodismo, gracias por salir al mercado con la ética como bandera. Gracias también, también, por saber que a esta profesión primero se la ama y luego se le exige que te dé de comer.  Lo debatimos allá por noviembre, el día que aprendimos a odiar a J. Evans Pritchard:



Nadie dijo que esto fuera sencillo. Os toca, cuando os dejen, desinfectar las redacciones.  La expresión no es mía, la tomo robada de vuestros exámenes:
Y entendido el oficio como parte de una empresa querré decir que no quiero ser corrupta. Como el pan del panadero, como el puente del ingeniero, también yo tengo derecho a la excelencia. Quiero trabajar y aspiro a hacerlo muy bien, ¡que se preparen mis jefes! El mejor criterio NO es la falta de criterio; ahí nos toca recoger el testigo.
Un aplauso en la despedida. Mi reconocimiento a vuestra alegria y a vuestra altura académica, por ese orden. No seáis inmisericordes con quienes asolamos lo que os decimos que debéis cuidar, forma parte de la hipocresia de los insolentes. Enseñarnos a mirar con otras pupilas, las nuestras ya son incapaces de combinar juventud y pasión. Un cocktel que os toca beber y al que os invito, saldrán maravillas como esta, Janine Jansen:

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Sois los reyes del mambo

Intentaré teclear a ritmo de mambo. Que suenen los sones que merecéis. Timbales de buen rollo. Fusas de compromiso, de trabajo y de pasión por un oficio.  Hay motivos para la esperanza. Estaba a punto de entregar la cuchara (lo reconozco) y habéis aparecido vosotros. Dicen quienes me quieren en esto del periodismo "¡Roberto déjalo, se ha acabado; no hay quien lo saque!".  Y yo erre que erre, que no y que no. Por ahí abajo, unas entradas antes, recuerdo lo que un aprendiz del oficio nos dijo hace unos años. Señores, para lo bueno y para lo malo, hemos elegido el mejor oficio del mundo.

No os nombró a ninguno para citaros a todos. Alguna extraña razón provocó recien entrado el 2010 que os conociera por el nombre, a los 26; yo que tengo dificultades para recordar mi tercer apellido. Alguien que por CEADE sabe más que yo (bastante más que yo) ya me había advertido. "¡Roberto, cuidado con lo que recibes, esta gente tiene duende!". Comenzó el curso y erais más fuertes que yo, ha acabado el curso y sois cuasiindestructibles. Os advierto que tengo una tentación, me encantaría suspenderos a todos para compartir el 2010-2011. Me lo estoy pensando.

Mientras despejo dudas os dejo con uno de los maestros. A éste apenas lo hemos citado, es otro de los buenos. Muy bueno. Recordar la diferencia entre oir y escuchar. Habla Enric González:





Y en la despedida, y como esto va de maestros, voy a pasaros el cetro. Es una herencia de futuro. Atención a uno de los grandes:

"Porque nuestro oficio sigue siendo el de informar interesando. He aquí un bonito proyecto para el futuro. Comprender, resumir, elegir, informar y explicar. Con brío, pero con honestidad. Un proyecto para 2 vidas. Les dejo a ustedes este honor y esta carga. Yo ya hice mi parte".

Indro Montanelli

Administrarlo como sabéis, con los PRINCIPIOS BÁSICOS del oficio.

Con afecto.